Zar Par


El puerto. Es de madrugada o es más que la madrugada.
Melinda convida "¡Hey, tenemos unos minutos aquí aún! ¡Hagamos una fiesta,
dancemos en honor de los dioses!".
Marcos, desde la ventana, tuerce la vista hacia la nave: translúcida, etérea, chocante, demasiado parecida a la basura. Llora dos minutos y termina su tequila.
Llora dos horas y bebe su novel cóctel de amarguras.
Y un dejo a madera vieja se tuerce en la nariz...

Zarpamos.