Rata


Creí que tanta agua. Todo fluiría.
Y todo nada.
Océanos repletos lacónicos destellos metales plomizos verde lapizlázuli.
Nada. Herrajes ferruginosos sonidos a chapas copulando resecas
es lo que me ata. Rata.
"¿Habéis visto? La cantidad de nubes grises se mezcla con el color gris del agua y parece que no existiera el horizonte! Es increíble lo que puede verse en el mar!" Dejó caer Melinda.
Esperé el trepidante castigo de Marcos sobre el comentario. Pero no llegó.
Hoy Marcos ha ido a su cuarto muchas veces
y ha vuelto sin
furia.
Creo en el desierto, en las pirámides, en las rocas porosas y lo seco. Reseco. Secarse por dentro.
Violines tintineando despacito despacito lento y lento. Los ojos de la rata se aguzan, delgados, y todo ser abandona hoy
su hambre.
Y todo nada.