
Tierra. Toca la nave otra vez lugares otros otros.
El clima tropical avanza desde la playa como una embarazada cansada, pálida, osada, desconfiada.
La noche se ancla en playa, luces bailes fiesta colores reventado comida fanfarria
alimento para los llenos. Yo
anclo
en
mi
camarote.
Se hincha la mano de la sed del control remoto
la humedad de la costa cede con el volumen del televisor.
Y la sal de las
papas chips
me deja un profundo tajo abierto
alimento para el vacío. Es como conversar con
el hambre en persona, compartir
la soledad de los apetitos. Todos.
Abre se abre la puerta. Melinda se escurren sus piernas
egipcia bronce reflejo y una sonrisa lisa requisa
propone engulle sacia vacía traga plaga jala y
espera respuesta...
Medio momento. Centro cierro sueldo los ojos en la pantalla me dejo
explotar en los colores enfermos de la
soledad que soy
que QUIERO. QUIERO verme
enfermo pobre triste muerto andrajo cadaver lástima desangre penumbra
porque hoy. Y no
transar transaccionar negociar evaluar venderme comprar
nada.
Melinda no ha soltado el pestillo. Su red de seguridad.
Y sale. Se va. Se va se va se va se va
se va se va se va se va
se va se va se va se va
se va se va se va.
Se va. Se va.
Se va.
Hoy he puesto a las sanguijuelas que sorben la sangre podrida
dentro mío.
Sangrían.
Y toco tierra.